BETT AMORÍN BERNHARDT FOTOGRAFIA DE NATURALEZA
MIGRATORIAS
Pequeñas y frágiles parecen las aves playeras migratorias y sin embargo cuan grande es su periplo. Estas tejedoras del cielo conectan hemisferios, llevan y traen información, y orientándose con el sol, las estrellas y los campos electromagnéticos, atraviesan el planeta cada año uniendo la Tundra Ártica con Tierra del Fuego. ¿Cómo no venerar un mundo tan complejo como desconocido cuando protagonistas como estas desafían nuestro umbral de lo posible? Si volar ya nos produce fascinación, cuanto más, que lo haga un ser vivo de pocos centímetros que surca quince mil kilómetros atravesando desiertos, selvas y montañas para llegar a un destino que será, como cada año, su hogar durante seis meses. Humildes, con sus plumajes discretos y su desapercibida presencia, estas aves desdibujan las fronteras, llevan y traen en sus alas las estaciones y hacen de la migración una forma de escritura.























